La toxina botulínica es el tratamiento más demandado en nuestro país. En la medicina general ofrece un amplio uso  para tratar estrabismo, parálisis faciales o blefaroespamos, migrañas, dolores de espalda rebeldes, incontinencia urinaria, entre otros. En la medicina estética su uso va más orientado al plano visual, permite relajar los músculos para corregir o prevenir las arrugas de expresión permitiendo pasar de una cara de enfado o preocupación a una más relajada, fresca, no preocupada.

Es un tratamiento rápido, no doloroso que debe ser realizado por médicos cualificados o expertos, formados para ello y muy conocedores de la musculatura de la mímica facial para evitar una expresión no deseada o el llamado ‘aspecto de momia’.  Actualmente hay tres marcas permitidas para uso estético, todas con un precio muy similar y cuyo rango de PVP en el tratamiento  oscila entre los 300€- 450€ según la región de España en que se aplica.

Precios alejados de estos rangos deben representar una alerta o alarma para el paciente.

En cada centro o clínica de medicina estética se aplica una media de entre 2 a 4 tratamientos de toxina botulínica diariamente. Lo que lo convierte en el tratamiento estrella, pero a pesar de ello sigue suscitando muchas dudas y creando falsos mitos entre las personas. Por miedo o desconocimiento en su uso y aplicación, este tratamiento crea muchas dudas frecuentes logrando un rechazo en su aplicación.

Dudas frecuentes sobre el toxina botulínica

La toxina botulínica tipo A es la más utilizada para tratamientos faciales. Entre sus usos más comunes se encuentra disminución de arrugas de expresión, control de la bromhidrosis y la sudoración excesiva.

A continuación aclararemos algunas dudas frecuentes que surgen sobre su uso, aplicación, duración y contraindicación:

¿Me arrugaré más cuando deje de ponerme toxina botulínica?  No. Éste es un mito frecuente completamente falso. Lo cierto es que el efecto de la toxina botulínica (la contracción muscular) va desapareciendo progresivamente a lo largo de los meses,  y por consiguiente las arrugas vuelven. Pero nunca aumentan. De hecho, con la toxina botulínica se produce una “educación” de los músculos faciales. Por ejemplo, tenemos pacientes que tras inyectarse toxina botulínica durante años han pasado de tener un entrecejo muy marcado a conservar la zona relajada, incluso cuando el efecto de la toxina botulínica ya está desapareciendo.

¿Es posible obtener un efecto lifting con toxina botulínica? Sí. Con el paso del tiempo los músculos depresores de la cara empiezan a tener más fuerza, tirando hacia abajo de los elementos de la cara (cejas, boca, papada, mejillas, etc.). Esta acción se ve favorecida por el efecto de la gravedad y la pérdida de actividad de los músculos elevadores, también debido a la edad. El resultado es una cara con aspecto cansado, triste y apagado.

Si me aplico toxina botulínica, ¿no me tendré que operar?  Todo depende de la situación de cada persona, con la toxina botulínica podemos prevenir el envejecimiento facial cuando empezamos su aplicación a tiempo o temprano, pues se evitan marcar de arrugas estáticas y se retrasa la caída de las cejas. Esto no quiere decir que quien necesite Blefaroplastia va a resolver con toxina botulínica. O si tiene mucha flacidez de la cara va a resolver con toxina botulínica. De ahí la importancia de una buena valoración por parte del medico que lo aplica

¿En qué casos está contraindicado?  En zonas infectadas o inflamadas, dermatitis infecciosa, acné, embarazo, lactancia, esclerosis, e hipersensibilidad conocida a la toxina o a algunos de los componentes del producto.

Si tienes más dudas y/o si te interesa conocer cómo te haría el tratamiento no dejes de preguntarnos, sin compromiso.