Constantemente la medicina estética se está renovando. Incorporando nuevas técnicas, compuestos, productos haciendo mucho más eficaz los tratamientos estéticos aplicados a cada paciente. Gracias a los avances científicos y el desarrollo de la tecnología, lo que aporta mayores avances en la lucha antienvejecimiento.

Gracias a todo ese trabajo de investigación actualmente contamos con una nueva técnica, el ‘Plasma Rico en Plaqueta’. El PRP es un tratamiento de rejuvenecimiento facial basado en micro-inyecciones intradérmicas de plasma obtenido de sangre del paciente, extraída previamente y centrifugada. La ventaja estriba en que usamos una sustancia propia de nuestro organismo, sin químicos.

Piel más joven, luminosa y disminución de arrugas finas…

El PRP y el rejuvenecimiento facial

El rejuvenecimiento del rostro, cuello, escote y manos con plasma rico en plaquetas es una de las últimas técnicas incorporada sin riesgos, que permite estimular los fibroblastos y elastina para suavizar las arrugas. Es ideal para aquellos casos en los que se desea:

  • Mejorar el aspecto de la piel, luciendo más joven y tersa.
  • Aumentar su firmeza y luminosidad.
  • Tiene un efecto rejuvenecedor y estimulante celular muy intenso.

Aplicación del PRP

La aplicación del tratamiento del PRP no produce rechazo ni alergia. Está libre de sustancias químicas y es 100% seguro, sin problemas de contagio debido a que se usa la propia sangre del paciente. El modo de aplicación se resume en los siguientes pasos:

  • Se aplica una anestesia tópica sobre el rostro aproximadamente 20 minutos antes de empezar la aplicación.
  • Se obtiene sangre directamente de la vena del paciente.
  • Se combina la sangre enriquecida con la sustancia rica en fibrinas (proteína que desempeña un importante papel en el proceso de coagulación), se coloca en la máquina centrífuga.
  • La máquina centrífuga gira los frascos con la mezcla de sangre por seis minutos hasta que se separa el plasma.
  • El plasma enriquecido se extrae del frasco y se coloca en jeringas pequeñas.
  • Se procede a la inyección del PRP en las zonas indicadas.
  • Una vez finalizadas las inyecciones, se aplica sobre la epidermis el resto del plasma (Plasma Pobre en Plaquetas) con el fin de evitar el enrojecimiento del rostro.
  • Se limpia el rostro y se finaliza el procedimiento.

Aplicado el tratamiento de PRP la mejoría es apreciable desde los primeros días a los 20 ó 30 días, manteniéndose estable muchos meses.