Existen muchas costumbres o hábitos diferentes a la hora de cuidar nuestra piel. Cada persona es diferente, ya sea por falta de tiempo, desconocimiento o bajo presupuesto. No le damos a nuestra piel el cuidado adecuado que merece por el contrario creamos hábitos que lo empeoran desarrollando en un futuro problemas estéticos, envejecimiento prematuro, acné y/o cicatrices.

Antes que nada debemos recordar los tipos de piel que existen:

Normal: no presenta ninguno de los desequilibrios propios de las pieles secas o grasas. Presenta un aspecto mate y luminoso, está radiante, sin tensiones ni brillos.
Seca: generalmente tiene poros finos, luce un tanto opaca y es más propensa a agrietarse.
Grasa: una sobre producción de sebo, que se traduce por una piel brillante, fundamentalmente en la zona media del rostro poros dilatados imperfecciones cutáneas (puntos negros, espinillas, irritaciones localizadas) una tez apagada.
Mixta: la zona media del rostro presenta tendencia a ser más grasa que la piel del resto del rostro.

Tres hábitos que dañan tu piel.

Para cada tipo de piel es fundamental un cuidado específico. Que aporte la hidratación, protección, luminosidad y aspecto saludable. Pero en el contexto general muchos hábitos de belleza que realizamos son erróneos creando daños en la piel. Descubre estos tres hábitos que dañan tu piel:

  1. No limpiar tu cara por la noche, este hábito es más común de lo pensamos. Muchas mujeres creen erróneamente que aunque no se maquillen no deben limpiar su rostro al final del día. Al contrario pues durante la jornada tu cutis está expuesto a la contaminación atmosférica, el sudor, el roce con los dedos, entre otros factores que favorecen que los poros se ensucien. Debes limpiarla adecuadamente con productos específicos a tu tipo de piel. 
  2. Exfoliar y exfoliar, muchas mujeres se exfolian la piel no solo de manera constante sino que además lo hacen de manera exagerada llevando por delante todas las capas de la piel. Dañando considerablemente la epidermis. La exfoliación adecuada y de forma suave es una técnica muy beneficiosa para la piel pues remueve células muertas dando aspecto de una piel suave, luminosa y radiante. 
  3. Protector solar solo en verano, no debes caer en el error de usar un protector solar solo en los meses de verano y después guardarlo como los bañadores. El protector solar es indispensable durante todo el año. Muchos cosméticos, cremas hidratantes y maquillaje ya incorporan SPF en sus ingredientes busca los que indican una protección mayor a 15.

En general, una mala alimentación, el tabaquismo, el abuso de bebidas alcohólicas o el café suelen ser enemigos inseparables de una piel radiante y fresca. De nosotras depende evitar que esos hábitos dañinos permanezcan en nuestra rutina.